Filder Agustín Peña 1980 - 2020 (Español)

6/2/20

Filder Agustín Peña

1980 - 2020

Mientras la galería ha estado inactiva, me encuentro muy apenado salir por deber compartir la pérdida de Filder Agustín Peña, también conocido como “Wish”, nombre que le había dado su padre y que luego se convirtió en su nombre artístico, o también Ronin Soi, Serpiente de Río en lengua shipiba. Filder falleció el 11 de mayo pasado en Lima (Perú) tras sufrir complicaciones relacionadas con el Covid 19 a la edad de 39 años. Nacido en 1980 en el poblado de San Francisco, a las afueras de Pucallpa - Perú, a lo largo del río Ucayali, Filder era miembro de la comunidad Shipibo-Conibo. Los Shipibos son uno de los grupos indígenas que resistieron a la colonización española. Su población actual se eleva a unos 35 mil personas ubicados en el departamento de Ucayali  en la Amazonía peruana. Aun estrechamente asociado con un estilo de vida que revela una conexión profunda con los mundos vegetal y sobrenatural, el pueblo shipibo-conibo es famoso por su conocimiento de las plantas locales y sus virtudes terapéuticas, sus textiles caracterizados por sus diseños geométricos llamados kené y su activismo en la preservación de la selva amazónica.

Tuve el honor de conocer a Filder el año pasado, así como sus pinturas impresionantes mientras estaba de viaje en el Valle Sagrado de Cuzco en Perú, donde él erradicaba junto a su esposa Doriane y sus tres hijas Lila, Pia y Camila. Tuve la suerte de exponer unas de sus obras de arte hechas en los últimos veinte años en setiembre del año pasado en Denver. Al principio de este año, Filder me invitó a viajar a su pueblo en la selva para entender mejor su trabajo, participar en unas de sus ceremonias chamánicas y poder conocer a otros pintores indígenas a los que enseñó el arte de transmitir sus visiones sobre el lienzo. El ha sido una figura transformadora para muchos y su presencia nos hace falta.  

A los 11 años, Filder recibe una formación chamánica por su abuelo con el fin de volverse onanya (chamán o curandero) por medio del aprendizaje de cantos terapéuticos llamados ikaro, el conocimiento de las plantas, la preparación de brebajes medicinales y su administración a los pacientes. En su adolescencia, Filder empieza con la pintura sin pasar por ningún aprendizaje formal. En más de veinte años, sus inventivas composiciones marcaron un momento de transición en la cultura shipibo en su apertura al mundo exterior. Habiéndose crecido en este período de transición, Wish sabía cómo combinar la cosmovisión shipibo tradicional con el arte figurativo occidental a través de la práctica de pintar sobre lienzo y su comercialización en el mercado internacional del arte, mientras agregaba sus propias innovaciones estilísticas y materiales. A pesar del contenido simbólico y cultural de sus obras, la fuerza visual única que emerge puede ser apreciada por todos, independientemente del conocimiento del observador.

Cuando era joven y vivía en el pueblo de San Francisco, Filder tuvo la visión de que la antropóloga Doriane Slaghenauffi, quien estaba estudiando ahí, se iba a convertir en su esposa. Haciendo real esta profecía, dos años después de encontrarse, se mudaron juntos al pueblo de Taray en el Valle Sagrado. Ahí criaron a sus hijos mientras Filder seguía pintando y dirigiendo ceremonias para turistas. Su trabajo ha sido exhibido en el Museo de la Nación en Lima, luego en Cusco, en Suiza y en mi galería en Denver. Antes de que fallezca, estábamos preparando exhibiciones de sus obras en mi galería y en ferias de arte una vez que regrese a los Estados Unidos. El sueño de Filder era financiar la construcción de un centro de arte y sanación el próximo año en su pueblo con las ventas de sus obras.

Extrañaré el humor gentil de Filder, su sonrisa sencilla y su voz suave, caminar por la ladera de los Andes hacia su estudio para beber té y mirar una nueva serie de inspiradoras pinturas con él. Filder habló a través de sus pinturas como umbrales en otro ámbito de la experiencia, en donde el ego es menos dominante y  estamos realmente atentos a la conciencia universal. Estaré por siempre agradecido por habernos dejado puertas potentes en sus pinturas, cada vez más necesarias en esta realidad.